ADOLESCENTES, CUANDO LA PAREJA DE PADRES SE DILUYE

“Lo impotante de la familia,

no es vivir juntos, es

estar unidos”

Anónimo.

L a separación entre la pareja de padres, puede darse de al menos tres maneras: De forma abierta. La pareja de padres, puede manifestar de forma clara que no desea continuar junta y lo comparten entre ellos y con el resto de la familia.

También puede darse una separación en la práctica, donde la pareja de papás, no dice ni comenta nada, pero en la práctica se ve que la pareja está distanciada o separada: no se miran a los ojos, les cuesta más tiempo y trabajo resolver sus problemas, no ríen, no se comunican entre ellos y dan mensajes diferentes a l@s hijos y culpan al otro padre.

Otra forma de separación puede ser la de evasión o negación, donde la pareja no acepta que ya no se sienten, ni se comportan como una pareja, pero se fuerzan en aparentarlo. De cualquier manera, l@s adolescentes con su maravillosa capacidad de percepción del mundo, lo notan y pueden actuar en congruencia con el estilo de los padres: aceptándolo, negándolo o actuándolo.

Puede haber momentos y transiciones de una forma de separación a otra a otra. Por ejemplo, de la evasión a la aceptación abierta, pero si una forma se mantiene por mucho tiempo, se vuelve algo difícil y desgastante para la pareja y la familia.

Esto no respeta nivel socio-económico, religión, país, etc.La separación por sí misma, no es mala, habla del cambio de metas, sentimientos, decisiones, etc. de los padres; lo que puede ser desgastante es no darse cuenta de ello y querer que las cosas sean como antes.

Esto puede llevar a que las cosas se vuelvan un caos y uno no sabe para dónde hacerse, cómo actuar, cómo resolver, lo que va permitiendo que los problemas, las diferencias, se mantengan incluso después de la relación, a través de l@s hij@s.

Ya en otros artículos hablábamos sobre el estrés que esto genera en l@s hij@s pequeños de una pareja, en la que los infantes pueden ser propensos al desarrollo de ciertos trastornos como la bulimia y la anorexia o a la adquisición de adicciones como tabaquismo o alcohlismo, etc. cuando se vuelven adolescentes.

Pocos espacios ofrecen una atención personalizada, a la pareja y a la familia como la psicoterapia, que consiste en un espacio de contención, aceptación, reflexión, toma de decisiones y evaluación, con el acompañamiento y la orientación continua de uno o varios profesionales.

Ahí se podrán ver alternativas que hasta el momento no se habían pensado, reorganizar prioridades, reconocer con qué recursos emocionales, culturales, estratégicos, etc. se cuenta; quiénes son las personas más vulnerables, entre otros temas de suma importancia.

Recuerden que las familias no se destruyen, porque los vínculos personales son cosas invisibles que no se pueden romper (así como no puedes olvidar a las personas, ni borrarlas de la faz de la tierra). Las familias mutan, cambian, se reconstruyen, se transforman de diferentes formas. Esto es una realidad para todas las familias y no hay nada de malo en ello.

 
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