Ana y Mía ¿Las conocen?

Por. Psic. Hugo Bárcenas.

En terapia de pareja, cada vez más nos llegan casos de parejas de padres con hij@s adolescentes que practican alguna conducta de riesgo: cutting (cortar la piel de alguna parte del cuerpo, principalmente las muñecas), consumo experimental de alcohol u otras sustancias, pero también con cierta frecuencia, algún tipo de trastorno alimentario. Sin embargo, muchas veces las parejas de padres no están interesadas o enteradas de los aspectos sociales y culturales que envuelven estras prácticas.  

Ana es el nombre común con el que se conoce a las chicas que se reconocen con anorexia nerviosa y Mía a las jóvenes que se reconocen con bulimia nerviosa. Desde el año 2006 aproximadamente, surgen las primeras páginas de jóvenes unidas para no comer, darse consejos de dietas, enseñarse a vomitar, a usar laxantes a apoyarse entre ellas para no engordar, para hacer carreras de kilos y competir para ver quién baja más de peso en menos tiempo y se aconsejan para que los padres o personas cercanas no se den cuenta de que no comen.

En estos sitios, también las usuarias intercambian sus correos y crean una hermandad que las une a todas; comparten el mismo sueño de bajar de peso porque se sienten obesas e insatisfechas con su cuerpo.

Desean pertenecer, ser vistas y valoradas aunque sea entre ellas mismas. Esta forma de vida se ha convertido en un orgullo entre ellas. Las que logran no comer, tener una disciplina con ejercicio y reducir la ingestión de calorías cada día, son las denominadas princesas Ana y Mía

Las que no pueden dejar de comer y quieren imitar a las que sí lo logran, son denominadas “wannabes”, son las débiles de la cadena alimenticia de los trastornos de la conducta alimentaria, quienes hacen un contrato con Ana y Mia para que las ayuden a ser delgadas.

Las chicas (algunos chicos) se reconocen y sienten orgullo al pertenecer a estos trastornos de la conducta alimentaria; hacen un contrato de disciplina donde ponen su nombre y cada vez que sienten hambre se autocastigan por lo débiles que fueron y no se sienten dignas de pertenecer.

Las princesas Anas se reconocen con una pulsera roja en la mano izquierda y las princesas Mias con una pulsera morada en la mano derecha. La fuerza de voluntad es su modo de vida y las diferencia de las demás.

¿Serán las dueñas de estos blogs las culpables de que más jóvenes tengan trastornos de la conducta alimentaria?

Son muchas las perspectivas que podrían surgir, como por ejemplo ¿Qué hace que las jóvenes busquen o diseñen este tipo de páginas?

Los primeros comentarios que surgen respecto hacia esta pregunta es que cada quien es libre de decidir que ver y que no ver, pues son muchos los factores que llevan a alguien a padecer anorexia o bulimia como se ha compartido en anteriores artículos de terapia de pareja. 

La relación que tienen con la familia, el manejo inadecuado de las emociones, el no reconocer las necesidades de las personas, la genética, el miedo a crecer, entre otros, influyen en el desarrollo de este malestar con su cuerpo,

Estas redes sociales "ayudan" a evitar que las personas en esta situación, se sientan solas y le muestran su realidad a la gente que no las ha querido o podido ver.

Lo preocupante es que estos blogs son la manifestación de lo que se ha dejado de ver en casa, la falta de información, la hostilidad de los padres o el rechazo de la sociedad a las personas que no cumplen con los estereotipos de mujer cada vez más delgadas.

Esto genera mucha ansiedad entre las jóvenes que creen que lo superficial es lo más importante para poder recibir cariño.

La bulimia y la anorexia no es un juego porque pone en riesgo la vida y se sufre todos los días por reprimir la necesidad del cuerpo de recibir alimentos que requiere.

Si se lucha contra la fisiología humana siempre se saldrá perdiendo, una lucha donde la mente llena de pensamientos irracionales y una evitación a confrontar las emociones las orillan a lesionar su cuerpo. La prevención empieza desde la concientización desde la infancia.

 

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