Consumo en la pareja

 

  Como terapeuta de pareja, cuando me encuentro en el consultorio y apoyo a una persona que padece una adicción, me pregunto ¿cómo poder comprender mejor este tema? ¿qué herramientas y acciones podría proponer a la persona, pero también a la pareja que igualmente padece o reciente la adicción de su familiar?

Comúnmente caigo en la misma reflexión inicial: No siempre vemos la diferencia entre una droga y una adicción.  Muchas veces se equipara el consumo de sustancias como tabaco, alcohol, medicamentos, mariguana, cocaína y otras sustancias que alteran la conciencia como si fueran la única fuente o forma de las adicciones.

El consumo de drogas y las adicciones son tan antiguas como los seres humanos mismos, que siempre hemos buscado alguna forma de alterar el estado de la conciencia. Desde los antiguos egipcios hasta nuestros antepasados prehispánicos. El uso de sustancias psicoactivas se ha registrado en diversas culturas a lo largo de la historia, pero sin presentarse problemas de adicciones a gran escala en la población como ahora.

Anteriormente nuestros ancestros mexicanos utilizaban sustancias que pueden considerarse drogas en la actualidad, como el peyote o los hongos alucinógenos, con fines medicinales, para alterar la percepción con sus debidas precauciones; ahora parece que la gente tiende a utilizar las sustancias para evadir la realidad; tal vez la adicción sea más, querer olvidarnos de nuestros problemas o a la falta de emociones en nuestras vidas, que a las sustancias mismas, ya que no todas las drogas que se consumen son realmente adictivas para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Pero el tema de las adicciones va más allá de lo que los medios de comunicación oficiales nos permiten ver, pues no se dice que en la actualidad varios estudios  muestran que el tabaco y el alcohol, matan más personas al año, que la cocaína y otros estupefacientes se se trafican de manera ilegal.

Tampoco mencionan que también existe adicción al trabajo, al sexo, a los videojuegos, a cierto tipo de comidas, a la Internet y a las redes sociales, entre otras, que igualmente provocan una gratificación y un reforzamiento a nivel cerebral y síntomas de tolerancia y abstinencia como sudoración, ansiedad, irritabilidad, etc. como lo hacen otras drogas.

Entonces ¿porqué a estas otras adicciones no les prestamos la misma atención? si también afectan nuestras relaciones familiares, el trabajo, la concentración. No entiendo porqué los medios de comunicación y el gobierno solo se han centrado en “combatir” solo un tipo de adicciones.

Es por lo anterior que creo que el tema de las adicciones está influido por la idea que generan los medios de comunicación y la política, pero que son parte de una red donde también están conectadas la pobreza, la familia, la personalidad de los consumidores, la educación, el lugar donde se vive, el crecimiento poblacional, etc.

Cada uno de estos elementos mencionados anteriormente es una pieza importante del rompecabezas para comprender e incidir sobre el tema de las adicciones y las drogas. En este momento propongo que nos detengamos un poco en la pieza de la pareja, para dar algunas ideas y orientaciones con respecto a las preguntas iniciales del texto.

Según la encuesta nacional de adicciones* realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública de México  las personas cuyos familiares padecen adicciones, tienen mayores posibilidades de desarrollar adicciones que las personas que no tienen familiares con consumo de sustancias.

Estudios antropológicos en familias mexicanas, resaltan el continuo modelamiento que los adultos hacen hacia los menores, sobre todo en las fiestas y celebraciones de las comunidades o en las bodas, bautizos, quince años, etc. donde se muestra tolerancia y permisividad en el consumo, sobre todo, en varones.

Lo anterior coincide con investigaciones familiares donde se ha detectado por ejemplo, ciertos patrones que favorecen más en ciertos momentos, la presencia de las adicciones. Aunque esto no siempre es así, se dice que en el caso de los adolescentes varones que desarrollan una adicción, estos han tenido madres que son indulgentes, apegadas, sobre protectoras y permisivas, con muchas expectativas sobre ellos, mientras que sus padres han sido distantes, desapegados y ausentes, con pocas habilidades de comunicación verbal y emocional.

En el caso de las adolescentes que padecen una adicción, estas suelen tener una competencia abierta y prolongada con la madre, quien tiende a ser prohibitiva, en tanto que el padre, llega a ser indulgente y permisivo, en constante conflicto con la madre.

A veces, también la persona que padece una adicción grave, sirve para unir a la familia o la pareja y hacer por ejemplo, que las personas involucradas olviden de sus diferencias y problemas, al menos momentáneamente, y se unan para atender al hijo o hija que se encuentra con una adicción.

*Para saber más, consulta: http://www.insp.mx/avisos/2551-insp-ena2011.html (encuesta nacional de adicciones, 2011).

 

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