¿Mi pareja con anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa puede tener sus inicios desde la infancia; su etimología viene del griego y significa: ausencia de apetito, pero esto no significa que en realidad no les de apetito a las personas que lo padecen, sino que se privan del consumo de alimentos por el miedo que les causa engordar.

Por eso aquí te compartimos 5 focos de alerta que pueden ayudarte a detectar si tú pareja o alguien igualmente cercano, podrían necesitar ayuda de un profesional de la salud.

Es importante decir que la anorexia nerviosa pertenece a los trastornos de la conducta alimentaria y aunque podría tener parecido con la bulimia nerviosa, esta podría considerarse la más peligrosa y con más índices de mortalidad, ya que el privarse de todo alimento causa problemas y daños en la salud que pueden ser irreversibles hasta llegar a la muerte.

Algunos de estos problemas pueden ser, descalcificación de huesos, perdida de nutrientes vitales para el rendimiento cotidiano, amenorrea, fuertes dolores de cabeza, piel pálida o amarillenta, entre otros.

Este padecimiento es mucho más fácil de detectar porque las personas que lo padecen suelen tener un peso extremadamente bajo y se le empiezan a marcar los huesos, en comparación de la bulimia que mantienen un peso constante.

Existe dos tipos de anorexia nerviosa que son el tipo restrictivo, que se caracteriza por hacer dieta, ayunando o realizando ejercicio en exceso y la anorexia de tipo compulsivo/purgativo que se caracteriza por atracones o purgas.

 

Un momento muy simbólico y muy importante en una relación de pareja, es cuando comemos con ella, sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de muchos detalles que están presentes en ese momento. Es importante aclarar que aunque la anorexia nerviosa es atribuida mayormente a las mujeres, también se presenta en hombres, que pueden ser parte de una pareja homosexual, por ejemplo.

Preguntate por un momento, si has observado que tu pareja, ya sea hombre o mujer, ha presentado alguno de estos comportamientos a la hora de comer, para que puedas observar con más detalle y preguntar, si es necesario. Identificar esta situación a tiempo, puede ser una cuestión incluso de vida o muerte.

1)    Alimentación selectiva. La persona empieza a considerar ciertos alimentos como “prohibidos” y le incomoda que la vean comer y se tarda más tiempo que los demás en digerir los alimentos, cada vez le causa más molestia la hora de la comida y se restringe de más alimentos hasta sustituirlos únicamente por agua.

2)    Aislamiento: Suelen tener muy mal humor cuando llevan mucho tiempo sin comer, dejan de salir a fiestas y rompen lazos con sus vínculos de amistad, no tolera ver a los demás comer y suele sustituir ese tiempo yendo a correr, al parque o al gimnasio.

3)    Comportamientos obsesivos: Su disciplina es un ritual de vida, tienen las horas contadas de todo el tiempo que no se han permitido comer, suelen tener un calendario con la cantidad de días que llevan haciendo “dieta”, también suelen ser personas metódicas en los aspectos del orden o la limpieza y siguen cada receta o consejo de dietas o belleza que ven en sitios de internet o revistas al pie de la letra.

4)    Distorsión de su imagen corporal: Tienden compararse con otras personas de su escuela o entorno y critican lo que comen en cada momento y se quejan cuando alguna de esas personas que critican, tiene un peso considerado delgado comiendo alimentos que ella considera prohibidos.  Suelen tener una clasificación de mujeres gordas y delgadas teniendo un ideal de modelo a seguir por su delgadez como artistas de moda o cantantes famosas.

5)    Adicción: Ya sea el café, al cigarro o cualquier sustancia que le evite pensar en la comida

6)    Quieren cumplir con el rol de la hija/hijo “perfect/o”; suelen tener excelentes notas y ser competitivos en varios los aspectos de su vida.

Si percibes o sospechas que algunos de estos indicadores de alerta, se presentan o en ti, no lo tomes a la ligera,  puedes acercarte al sector salud o a un psicoterapeuta certificado, para obtener la información y el apoyo necesario, para prevenir que la situación pueda agravarse o complicarse. 

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