¿TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN EN MI PAREJA?

Por Psic. Hugo López B.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como la bulimia o la anorexia, son una condición de vida que está en crecimiento dentro de la población mexicana que casualmente es el país número uno en obesidad, y por tanto también la bulimia está en constante crecimiento.

Una investigación realizada en el 2001 confirmo un aumento en comparación con la anorexia durante los pasados 5 años. “Algunos estudios reportan que el 80% de las estudiantes han comido excesivamente en algún momento; los jóvenes que ocasionalmente forzan el vómito después de comer demasiado, sin embargo no se consideran bulímicos y casi siempre este comportamiento insalubre ocasional no continua después de la juventud” (https://bulimiapsicologia.wordpress.com/2011/11/29/estadisticas-de-la-bulimia/).

 

En México se cuenta con poca investigación y se necesita un equipo de trabajo multidisciplinario para prevenir y mejorar la calidad de vida de estas personas que en su mayoría, son mujeres, con un 90% de casos y un 10% en los hombres.

 

¿Pero porque es necesaria la colaboración de un equipo de profesionales para esta problemática?

 

Hay que recalcar que cuando se tiene cualquier relación con los trastornos de la alimentación se pone en riesgo la vida y se necesita la intervención y chequeo de un médico como primer paso, para que pueda valorar qué tanto se ha perjudicado al cuerpo, así como mantener las condiciones óptimas para poder dar el siguiente paso.

 

Es aquí donde entra el papel del nutriólogo, proponiendo una dieta balanceada con los nutrientes necesarios que requiere la persona ya que todos somos diferentes y el cuerpo reacciona de diferente manera a los mismos alimentos y ya que el conflicto con los trastornos de la alimentación es lo que consume, se requiere que el nutriólogo desarrolle esta función.

 

Es necesario identificar ¿qué función tiene el síntoma de comer en exceso y luego vomitar, así como lo que está alrededor de dicho síntoma?

 

En muchos es indispensable emplear estrategias para fortalecer la autoestima y la interacción que la persona con esta situación, tiene con las demás personas. Así como el disminuir la ansiedad que le produce la comida e integrar a la familia son parte de la recuperación.

 

Es importante tener en cuenta que esta recuperación toma años y que la participación y colaboración de todo un equipo de trabajo más la familia es vital para poder entender y prevenir los TCA.

 

Cuando en una familia se identifica un TCA, ciertos padres piensan que con un <buen tratamiento>, los síntomas, dentro de poco tiempo, no serán más que un mal recuerdo y que <<todo volverá a ser como antes>>. Una de las primeras informaciones que trasmitimos a los padres es que, en la mayoría de los casos, el tratamiento es largo y que no será posible pasar página antes de un mínimo de dos a tres años de evolución”. (Doyen & Solange 2005, p. 69).*

 

Actualmente, gracias a que se está más al tanto de hasta qué punto este problema se ha convertido casi en `epidémico` entre las adolescentes, puede detectarse la presencia de algunos de los síntomas que lo caracterizan a través del pediatra, el odontólogo, el gastroenterólogo, el dietista- al que concurren las jóvenes que están en su peso pero obsesionadas por bajar más- y el psicólogo entrenado en este tipo de problemática." (Ibíd.). 

 

(Doyen & Solange 2005, p. 69), Anorexia, bulimia: pautas para prevenir, afrontar y actuar desde la infancia pág. 69).

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