PERSONAS DE DOS ALMAS (PARTE IV DE IV)

Terapia de Pareja Trans y Suicidio

Por: M. en Psic. Israel Escamilla, terapeuta, docente e investigador

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www.terapiadepareja-df.com.mx

No hay personas homosexuales, bisexuales, transexuales,

simplemente hay personas que se enamoran de otras personas”

Anonimo.

En el pasado artículo comentábamos sobre la aceptación como persona trans y cómo enfrentar la discriminación y violencia que esto puede generar.

En el último artículo de esta serie, tocaremos el tema pareja, quien también requiere de cierta sensibilización para ir entiendiendo y acompañando los cambios de su pareja trans y que esto podría generar, dentro de la relación. Esto puede ser un elemento protector en caso de suicidio o violencia.

La terapia de pareja con personas trans implica y requiere una actitud muy abierta, colaborativa y respetuosa por parte del psicólogo o psicóloga. La terapia puede centrarse en varios temas y aspectos que las personas consultantes definan, como por ejemplo:

Discriminación, obtención y mantenimiento del trabajo, tratamientos médicos, situación jurídica, pareja y la sexualidad entre otros.

En cuestión de la pareja, puede ser que exista la oportunidad de dialogar con las diferentes facetas de los miembros de la pareja. Por ejemplo, el yo masculinofemenino u homosexual de uno o ambos miembros de la relación.

Desde las Psicología contemporánea (Narrativa, White & Epston, 2010), se habla y se reconoce que todas las personas tenemos diferentes “yoes” dentro de un mismo “Yo” (que conforman nuestra identidad y que es trascendente conocer esos otros yoes, alimentarlos y desarrollarl@s con discernimiento o mantenerlos dentro de ciertos límites, ya que hay yoes que son autodestructivos).

En el caso de las personas transexuales (que están haciendo un cambio de apariencia) es clave que su pareja esté enterada de las implicaciones que tienen los cambios que su pareja está llevando a cabo, por ejemplo, los cambios de humor o del apetito sexual, por la ingesta de hormonas.

Esto ayudará a prevenir que dichos cambios (hormonales, por ejemplo) lleven a que la pareja, piense que ya no es deseada o querida por su pareja trans.

Suicidio.

El proceso de cambio (reasignación) de sexo para las personas trasexuales, puede llegar a ser delicado y complejo, por diversos aspectos, tales como la ingesta de hormonas, que en el caso de las mujeres trans puede llevar a depresiones, o los aspectos sociales que tienen que ver con la discriminación en el trabajo o el rechazo de familiares o amistades o incluso la desesperación y frustración que implica el no poder ser ya como otras mujeres u otros hombres en apariencia, entre otros elementos, que pueden llevar a que la persona, al menos en algún momento, pueda pensar en el suicidio ante tal asedio y peso.

De acuerdo a un estudio realizado en San Francisco en 1997 (Clements-Nolle; Marx; Guzmán; Katz, 2001), en el que se entrevistaron a 515 personas transgénero, se encontró que el 32 por ciento de la población (tanto hombres trans como mujeres trans) habían intentado suicidarse. Esto es una cifra muy elevada para la población en general, sin embargo, debido a todas las situaciones a las que se enfrentan las personas transexuales-transgénero, no es de sorprenderse que las estadísticas muestren esos resultados. Por otro lado en un sitio de internet dedicado a las personas transgénero, se menciona que entre sus usuarios se realizó una encuesta que reveló que el 50 por ciento de ellos, había tenido un intento de suicidio antes de los 20 años.” (Vargas, 2006. p 107).

Por eso es muy importante que antes de empezar un proceso formal de (reasignación) cambio de sexo, se pueda hacer el ejercicio de intentar vivir como una persona del otro género (“prueba de vida”), vistiéndose y actuando de la manera que piensa que le gustaría ser durante las 24 horas del día en aproximaciones sucesivas. Si la persona logra sobrellevar el cambio de manera continua, podrá estar lista para dar nuevos pasos en términos de cambios biológicos y médicos.

Con ejercicios como este, las personas transgénero que desean ser transexuales pueden prevenir cuestiones importantes como por ejemplo, el desempleo por discriminación, el rechazo social, etc. y hacer así, un balance más amplio de los pros y los contras de lo que implica una reasignación o cambio de sexo, pues se puede ver de manera anticipada, cómo reaccionarán los familiares, la pareja, la gente con la que se trabaja, etc.

Vargas comenta que “el proceso de transición es muy fuerte psicológicamente hablando y provoca muchos desajustes emocionales en la persona, la confusión y el desconocimiento de lo que pasará y como pasará respecto a su cuerpo, así como su propia aceptación provocan que la persona se concentre en esto y deje de lado otras cosas como la pareja, amigos, actividades e incluso familia” (Vargas, 2006, p.141).

Muchas mujeres transexuales corren el riesgo de vivir violencia con su pareja, debido a la vulnerabilidad, que las lleva a tomar como salida una elección de pareja inadecuada.

Lo anterior, también puede estar ligado a que las mujeres transexuales no solo buscan tener la apariencia femenina tradicional, sino también su comportamiento social como el de cuidar la casa, dar de comer, etc. lo cual puede llegar a suponer una desventaja cultural, ya que aun en las mujeres no transexuales, esto supone una cuestión de menoscabo porque se consideran actividades “inferiores” sin remuneración adecuada y dependencia de un proveedor.

Por ello es necesario que especialmente la mujer transexual, se pregunte con ayuda de la psicoterapia, qué tipo de mujer me gustaría ser y no qué tipo de mujer me toca ser, ya que en la experiencia con varias mujeres transexuales nos hemos encontrado con aquellas que se dedican a la música, a la ingeniería, a ayudar a otras mujeres transexuales, etc. etc. sin quedarse solo en las actividades que se consideran erróneamente comunes a las mujeres transexuales: el hogar u oficios como el de estilismo o la prostitución.

Construir una nueva imagen corporal y adaptarla al sexo es un proceso complicado que para otras personas se va aprendiendo día tras día y conforme vamos creciendo nos acomodamos al modelo, pero las mujeres transgénero tienen que reaprender todos estos estereotipos, tienen que decidir entre aceptarlos o no aceptarlos, y al mismo tiempo ser aceptadas o rechazadas por esa decisión.” (Vargas, ibíd. p. 147).

De manera general, podemos concluir de esta serie de artículos, que:

1. El cambio (reasignación) de un sexo a otro es posible, pero lleva un proceso de varios años y tiene sus limitaciones y una serie de pasos muy específicos a seguir dentro de un orden determinado. Por ejemplo, uno de los primeros pasos a seguir para mujeres transexuales, es hacer un tratamiento psicológico y otro para retirar el bello facial y pectoral antes de comenzar con la ingesta de hormonas y el uso de implantes. Seguir estos pasos, generará una mayor congruencia con el ser femenino que se quiere lograr.

2. Para ello se requiere mucha paciencia, y un equipo transdisciplonario de profesionales en diálogo constante entre ellos y sensibilizado al trabajo con personas transexuales, que incluya, no solo médicos de diferentes especialidades: endocrinología, cirugía plástica, urología, ginecología, psicolog@, sexolog@, abogado, etc. sino también amistades genuinas y familiares que no necesariamente tienen que ser por parentesco, sino también pueden ser familiares por afinidad: pareja, amistades, otras personas que ya hayan vivido el proceso, etc., que estén presentes a lo largo de las diferentes fases del cambio.

3. Lo anterior implica hacer un balance de costos y beneficios, acercamientos graduales a lo que sería una vida desde el cambio de género-sexo, lo que nos lleva a preguntar ¿si todas las personas que quieren hacer cambio de género-sexo, están preparadas o tienen los elementos para hacerlo, más allá del deseo de querer hacerlo?

4. Las mujeres al igual que los hombres no tienen que ser convencionales por fuerza; hay tal diversidad entre varones y mujeres, en su forma de actuar, de vestir, de comportarse, que porque no, también desde la transexualidad podamos enriquecer la diversidad de mujeres y hombres.

5. Mucho se ha luchado por desgenitalizar el cuerpopero al parecer según los resultados estos es mucho más complicado de lo que se piensa. Vargas (Ibíd.), reporta el caso de una mujer transexual que dice no necesitar ningún cambio en su cuerpo masculino para sentirse y reconocerse como mujer. Esto de una manera sería lo ideal y la representación más clara de la desgenitalización del sexo y del género, pues una mujer es más que una vagina, unos pechos y una cara bonita, así como un hombre es más que un pene, bello y barba.

Para seguir conociendo más, puedes consultar:

*Vargas, E. (2006). “De la imposición a la elección: Historias de vida de mujeres transgénero”. México: Universidad Nacional Autónoma de México (Facultad de Estudios Zaragoza)

*Velazco, V. & Tena (s/f). “Bienestar sexual para jóvenes trans (Travestis, transgeneristas y transexuales). México: Centro de capactación y apoyo sexológico humanista, A.C.

White, M. & Epston (1993). “Medios narrativos para fines terapéuticos”. Barcelona: Paidós ibérica.

 

 

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